La televisión y los niños. ¿Compañía o Riesgo?

Los tiempos modernos exigen que no podemos estar indiferentes a la tecnología y a los medios de comunicación, sin embargo el uso indiscriminado de este tipo de agentes socializadores para los niños y niñas hoy en día también tiene sus riesgos.
Específicamente aquí abordaremos lo relacionado con la televisión actual, la cual está poniendo a disposición de los niños, información que por su inmadurez no pueden evaluar su validez y credibilidad y contexto en el que se desarrollan; por lo que el impacto que esto genera puede ser superior a lo que ellos puedan manejar.
Entre los riesgos que encuentran los expertos se incluye:
– Mirar televisión excesivamente les quita espacios de aprendizaje y tiempo para poder interactuar. Investigaciones han mostrado que mirar más de 8 horas semanales de Tv contribuye a atrofiar la creatividad de los niños.
– En ocasiones, dependiendo de los contenidos, puede generar ansiedad, temores e incluso depresión.
– Se pueden alterar los hábitos del sueño y favorecer el sedentarismo y la obesidad.
– La saturación de avisos publicitarios está permitiendo que la imaginación de los menores y sus sueños se hayan reducido a los deseos de comprar y adquirir cosas.
De acuerdo con las investigaciones, los expertos recomiendan que el rol que deben tomar los padres frente al modo en que sus hijos ven televisión tiene que ver con:
• Controlar los elementos que rodean la conducta de ver TV. Si sus hijos tienen menos de dos años, que en lo posible no vean televisión.
• Que el aparato no esté en la pieza de los niños y menos que hagan las tareas cuando esté prendido.
• Controlar que el tiempo máximo de exposición nunca sobrepase las dos horas diarias.
• Jamás se debe utilizar la TV como herramienta para que los niños se queden dormidos.
• Es importante que los padres seleccionen el tipo de programas que verán sus hijos. De la misma forma, es fundamental que los papás estén presentes al momento de ver la TV, para que así puedan comentar los contenidos y las dudas.
• Deben incentivar otras actividades de entretención, como juegos, deporte, lectura, entre otras.

“Es cierto que los padres no podemos defender a los hijos de todo lo que van en otras casas o de todo lo que los pueda perjudicar. Pero por lo menos protejámoslos de lo que sí está a nuestro alcance. De su salud mental y solidez moral dependerá que se conviertan en personas de bien y vivan mucho más satisfechos que quienes pasan la mitad de su vida envenenándose y embobándose frente a un televisor” Angela Marulanda –Orientadora familiar