Reconociendo posibles orígenes de la indigestión

En algunas ocasiones después de una reunión o comida que disfrutamos tanto, quedamos con una sensación de pesadez y malestar en la boca del estómago que empieza a parecernos una verdadera tortura, empezamos a realizar un recorrido por todo lo que disfrutamos momentos antes y que nos puede estar causando este tipo de molestias. Incluso en ese momento recordamos lo que no podíamos degustar si padecemos de alguna otra dificultad relacionada con nuestro sistema digestivo como gastritis, colon irritable, etc.

Estas molestias suelen ser más comunes de lo que escuchamos incluso en aquellas personas que además de esperar a eventos especiales o salidas para comer más de la cuenta, se llevan uno y otro alimento a la boca por ansiedad. Es aquí donde nos detenemos a indagar sobre los orígenes de nuestros malestares y qué hacer cuando esto sucede.
Hay que indagar si se trata de alimentos que han sido adquiridos en una fuente donde haya signos de una posible intoxicación de la cual preocuparse y por la que tenga que acudir de inmediato al médico. Síntomas como sudoración, dolor abdominal, nauseas, vomito, dolor de cabeza entre otros.

También se puede tratar de alimentos que aun sabiendo que nos podían generar malestar por dificultades ya presentes como la gastritis, no pudimos evitar la tentación de probarlos o nos avergonzaba negarnos a ese placer; lo cual es más común de lo que se piensa. En estos casos hay que recordar las recomendaciones que el medico ha realizado previamente cuando nos diagnosticaron este tipo de situaciones o incluso acudir a remedios caseros, siempre y cuando estén previamente concertados con algún personal en salud como lo son las infusiones de manzanilla u otras plantas aromáticas, antiácidos, entre otros remedios. Pero sobretodo no olvidemos recomendaciones como:

  • Destine tiempo suficiente para las comidas.
  • Mastique los alimentos cuidadosa y completamente.
  • Evite discusiones durante las comidas.
  • Evite la agitación o el ejercicio inmediatamente después de las comidas.
  • Un ambiente calmado y el reposo pueden ayudar a aliviar la indigestión relacionada con el estrés.

Para los casos de indigestión por ansiedad, nerviosismo o algún trastorno alimenticio incluso bulimia o anorexia, se debe estar alerta y consultar con un profesional especializado.

Recordemos que lo que le demos a nuestro organismo, servirá para alimentarlo o congestionarlo.